La policía la encontró desnuda, royendo un hueso y acurrucada a los perros que la cuidaban en su casa, mientras su madre alcohólica la ignoraba. Las únicas palabras que conoce son “sí” y “no”, y gruñe cuando se le acercan otros humanos.
Al parecer, la mujer desaparecía constantemente de su hogar, e incluso cuando estaba presente comía en la mesa sin importarle que su hija comiera en el piso con los perros. Con esta crianza, el resultado fue que apenas la policía quiso acercarse, Madina gruñó y se alejó, caminando con sus cuatro extremidades.
“Cuando su madre enfurecía, ella solía escaparse”, relató un oficial ruso a los medios locales, pero agregó que ningún chico se le acercaba para jugar en el parque. Por el contrario, Madina “casi no sabía hablar y peleaba con todos”. Sus únicos amigos eran los perros que la mantenían caliente en el invierno.
A pesar de que la madre declaró: “yo sí cuido a mi hija”, la policía rusa, alertada por los vecinos de la casa, le quitó temporalmente la tenencia de su hija. Los médicos pudieron establecer que Madina no tiene retraso mental ni problemas físicos, simplemente no conoce otro tipo de comportamiento más que el animal.
f/MINUTO UNO